Historia del municipi d’Algaida


El municipio de Algaida, con 87,61 km2 de extensión, está situado en el sudoeste del Pla de Mallorca. Limita al norte con los términos municipales de Santa Eugènia, Sencelles y Lloret; en el sur con el de Llucmajor; con el de Montuïri al este y con el de Palma al oeste. Consta de tres núcleos urbanos: Algaida, Pina y Randa.

Los primeros vestigios de población son prehistóricos. Si bien se encuentran restos arqueológicos correspondientes al período pretalayótico, la mayoría corresponden ya a la época talayótica (entre el 1400 y el 123 aC.), entre los cuales destacamos los de Sa Serra-Punxuat, Sa Casa Nova de Pina, Can Felet y Son Coll.





Durante la dominación musulmana ya existían dos alquerías —núcleos de explotación agrícola— denominadas Algaida, situadas cerca de la de Castellitx. A su alrededor habitaba un importante grupo de población dispersa.
A partir de la conquista catalana de 1229, como consta en el Llibre del Repartiment, todos estos territorios pasaron a jurisdicción real. Al poco tiempo los nuevos pobladores ya habían edificado un templo que aparece citado como iglesia de Castellitx en la bula del papa Inocencio IV (1249). A partir de este momento, el topónimo Castellitx dará nombre a la parroquia y, también, hasta finales del siglo xv, a toda la división administrativa que hoy se conoce como término de Algaida.

A finales del siglo xiii, la población dispersa del término de Castellitx se concentró en las alquerías y rafales: Algaida, que se convirtió en el núcleo principal, Pina y Randa. Contrariamente otras alquerías como es Rafalet y Castellitx perdieron la población.
A partir del siglo xiv el núcleo de población de Algaida se consolidó y a principios del xv tuvo lugar el cambio de titularidad entre la iglesia de Castellitx y la de Algaida. Durante esta época la agricultura se convirtió en el principal recurso económico de la zona, una preeminencia que se mantuvo hasta mediados del siglo xx.
Durante los siglos xvi-xviii la población estuvo compuesta básicamente por jornaleros que trabajaban en los grandes predios como es Rafalet, Albenya, Castellitx, Formiguera —el actual Son Mesquida—, Malesherbes, Son Coll, Son Reus, Son Munar, Son Maig, etc. Fue durante este período que se edificó la iglesia parroquial de Algaida y se construyeron las cruces de término.
Los cambios demográficos, económicos, políticos, sociales, urbanísticos. etc. marcaran la profunda transformación que experimentó el municipio de Algaida durante los siglos xix y xx. Durante todo el xix la economía se sustentó en la agricultura, aunque aparecieron otras actividades menestrales: molineros, carpinteros, herreros, etc.; pequeñas industrias de transformación: ollerías, destilado de aguardiente, etc. o actividades del sector terciario como los hostales o posadas públicas junto a la carretera de Manacor. El ferrocarril llegó a Algaida el 1887.
La llegada del turismo, después de la segunda mitad del siglo xx, supuso un proceso de transformación económica. Junto a la carretera de Manacor, aprovechando los antiguos hostales, se habilitaron una serie de restaurantes que han dado fama al municipio. En esta época también se instalaron la fábrica de vidrio Gordiola, la de piel Alorda, la de calzado Bonisa, la adobería de Randa, los vinos Amengual en Pina y los talleres de trenzado para calzado, y se consolidaron numerosas pequeñas empresas dedicadas a la construcción. Ya en las últimas décadas del xx se instaló la fábrica de muebles Modelmón. 

 

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